Entre risas y carcajadas, me encontraba entre miradas, un suave tono de voz acariciaba mis sentidos. Era hora ya de caminar, en dirección al oeste… percibí una mirada triste, eras tú. Y viste mi silueta como quien viera un fantasma, mire atentamente tu rostro y note que algo extraño sucedía…
Tu voz un tanto quebrada me hizo comprender el por que. Y disecado por la frustración y el engaño, tus palabras solo eran un soplo más del viento.
Caminamos unos cuantos metros, y solo nuestra respuesta era el silencio, camine junto a ti, como si mi corazón se partiera en pedacitos y por consecuencia los devoraba el suelo.
Tantas preguntas y yo sin poder responder, una ves más sentía que mi presencia era un tanto inútil al momento, una caricias quizás seria de gran ayuda, pero el instante no acompañaba a mis ganas, sentía de correr en busca de lo que te hacia falta, y cuidar de los minutos para que no se nos pasara el tiempo, pude haber escrito una historia con el reflejo de tu mirada, y por una ves en mi vida, no necesitaba de tus palabras para comprender lo que sentías, y lo peor… todo era inútil.
Pasaban las horas y los días en tan solo una parte de la noche más doliente quizás, o peor aún, la última noche.
Desconsolada por tu boca contrariada, triste por el fulgor de tus ojos, decaída por la soledad de tu noche, y exasperada por el andar de tus pasos. Me quede ahí, junto a ti.
Una plaza, tu cuerpo cansado y tus ansias infinitas por fumar nos acompañaban, el humo tapaba mis pupilas, y yo intentando reír, acariciaba tu espalda, pero era inútil. Solo la respuesta traería tranquilidad a tu esencia.
Una noche cualquiera para mí quizás, un lunes, como muchos, quizás para ella, uno con mucha mierda, y… ¿para nosotros qué?
Espero mañana poder despertar y escuchar mi teléfono, saber que estas bien, saber eres tú y no cualquier poeta.
“QUE ESTA NOCHE NO PUEDA PEGAR UN OJO POR EL REMORDIMIENTO”
Ojala…
Llegamos a mi casa, un vaso con jugo de naranja, una pena volando por tu cabeza, un abrazo, mis palabras, y un beso.
Le doy gracias al cielo, por haber encontrado a tiempo al Poeta de Cañería.
Atte. Vientoneitor.
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