El cielo deja en evidencia las maldades con aires infantiles de tu niñez.
Esta de testigo el mar que todo es puro y limpio. Nada de iniquidad en mis palabras, solo el amor y el cariño del viento.
Ya basta de malos momentos y de caídas al abismo. Ya basta del soplo en el oído o los zumbidos resonantes. Ya basta solo quiero estar un minuto en paz. Solo quiero estar un minuto cerca del mar.
Y si por casualidad llegan a tus sentidos estas palabras tenues de entender, tan fácil de vislumbrar, espero que me des un poco más de esencia.
Ni las mil miradas más cautivantes pueden rosar un poco la incertidumbre que siento de estar contigo.
Aunque me quedo esperando, y aunque también sé que nunca estarás, es el recuerdo el que se afirma de mis manos. Y son las miles de flores que nacen cada día en cualquier parte del mundo.
Son mis ojos los que pronuncian tu nombre, y son mis lágrimas las que se dejan caer por amor a él... por su perdón es que cada mañana despierto. Se que se renuevan para mí.
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