Estoy atada a mis propias palabras, no a un sueño, solo a las palabras.
Se alborota la idea que cuelga de mi garganta, se arrastra como gusano hasta mis labios, y ahí es cuando asesino brutalmente a mi pensamiento.
Paso largas horas frente a mí misma, veo como se pasea esa silueta desordenada de infinitas mentiras y en mi boca la saliva atraganta las ideas que brotan como un río asqueroso de basura.
Y he tratado nacer de nuevo, salir del mundo al que estoy por esclava, por saber todo y decir nada. Hasta puedo oler a gasolina, imagino como mis pies están sucios, mis manos podridas, las uñas con mierda, ya no sé hasta cuando pueda detener mi cuerpo viciado; y grito, pero quedo silente en medio de la nada, en medio de mis sueños, que no son sueños, son pesadillas.
Pasa la palabra como Viento despellejando caminos.
No estaba escondida, estaba visible a lo invisible como invisibilidad.
Necesito personificarme en un cuerpo sano, con una mente sana, con pensamientos de bien, no puedo seguir un minuto más en esta triste locura, me duele la cabeza, me duele pensar algo que antes ya había pensado y no dejo de pensar, el saber que entiendes a lo que quiero llegar, hace que muera simplemente al hablar.
No quiero que me llame la pobre antagonista loca de mi propio personaje principal. Sin embargo, aunque mi vida sea una porquería, he servido de canal para que alguien especial detenga mi tiempo en un beso al despertar, detenga mi tiempo en sus palabras y nada más, he servido y he viajado contigo por un camino a plazo fijo. Y entiendo que eres parte de mi, así como yo lo soy de ti, vivo solo por ver tu cuerpo crecer, vivo solo por ti pequeño M, y si nunca me he enamorado, hoy puedo decir que en ti descansa plácidamente mi corazón, que te amo y te amo al llegar la noche, que te amo y te amo al despertar, que te amo y te amo a la hora de comer y a la hora del té, que te amo y te amo y no lo puedo explicar más...
Que por ti, mi locura se hace temporal, mi vida llena de bajos se hace tranquila con tu mirada infinita de caracoles rojos y caballos verdes. No sé si agradecer que me detengas el camino que busco hacía la muerte, quiero terminar con todo y dar un paso más al abismo en el que me encuentro limitada a saltar, quiero caer, caer, caer, caer y saltar dos o más veces del paracaídas en el que me sostengo, pero estás tú mi pequeño y no sé si agradecer que me atores aquí, o atreverme a dar un paso hacia atrás para avanzar y pisar toda la mierda superficial para que tú camines sobre mi cuerpo tan viciado…
Me encuentro situada aquí y no puedo escapar.