Estaba vestida de manera extraña, tenía en sus manos algo similar a una nube, tenía en su boca algo similar al viento, luego de un rato miró fijamente a mis ojos y saltó como un rayo a mis brazos; eran los mimos.
Hablaba como echando fuego por la boca, en momentos sentía que sollozaba de dolor pero luego de unos segundos reía a carcajadas, no la comprendía.
Hablamos de la vida, de las cosas que muchos no entendían, de las sombras y de la luz, de las personas que no sueñan nunca, de las lágrimas. Existía un momento en el que fijamente me miraba a los ojos y conseguía que me avergonzara.
Luego de un largo rato juntas, comprendí que estaba dentro de mi cuerpo, porque sabía todo lo que pensaba, lo que decía, lo que suspiraba, se adueño de mis sentidos y controlaba mi estado de ánimo. Ya no sabía si era lo correcto dormir un rato, ya que ella podía controlar hasta mis sueños, y era algo que me costaba tanto concretar, que no podía dejar que esa mujer me lo quitara así como así.
Al final me dormí, no pude evitarlo, llevaba ya tres días sin hacerlo, y mi cuerpo estaba cansado de andar como fantasma por la misma calle todos los días, ella no me dejaba en paz.
Al final me dormí, no pude evitarlo, llevaba ya tres días sin hacerlo, y mi cuerpo estaba cansado de andar como fantasma por la misma calle todos los días, ella no me dejaba en paz.
Y así fue como se entrometió en mi sueño, tenía que dejarla, era la única manera de descansar. Imaginaba estar dentro de una nube, imaginaba estar entre sus manos, todo era interminable, mi cuerpo ya usado estaba medio muerto, una lágrima corría por mis pies, no tenía idea de lo que pasaba, pero qué más da, era un sueño. Controlado por ella.
Pasaron los años que en realidad fueron tres minutos y envejecí.
Esa mujer vestía de violeta, traía consigo una carta, esa carta era de papel celofán, en palabras circulares me decía que llorara hoy todo lo que estaba escondido, que lo hiciera bien para no tener que aguantar nuevamente este dolor en el pecho, para no tener problemas al respirar como los de hoy, para no tener dolores de cuerpo, dolores mentales, falta de aire, falta de sonidos, para no ahogarme en una botella como los alcohólicos, para no consumir drogas y reír como las tontas. Lo dije una vez más, no puedo con esto, es suficiente para mí.
Yo dormía solamente, ahora me escondo entre las sábanas como una imbécil, no sirvo para esto repito una y otra vez y ríos se asoman por mis ojos, no puedo controlar esto repito una y otra vez, quiero alcanzar la muerte.
1 comentario:
y pk no la alcanzas? quizás eso te hace falta.
Deja atrás todo ese ser que invade sueños, todas esas innecesarias dolencias del cansancio de aguantar.
Muere tranquila, ya habrá tiempo para despertarse.
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