la reproducción de las palabras van siempre amarradas bajo la sombra que pueda tocar tu puerta, abrir tu boca. matar el pensamiento, asesinar mis palabras y crear alguna canción.
jueves, 3 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
te confieso algo.
estuve recordando el número de la muerte. pero antes era de la vida ajjajaaj uno, dos, tres. "primero" dulce viento sensiblemente descubierto por múltiples estados anímicos intolerables por la gente. "segundo" cuarto oscuro lleno de colores infinitos respirables a frutilla con un sordo grito de alegría y humildad avariciosamente grotesca pero nadie sabía la verdad, "tercero" sol de invierno, de verano, de otoño, de primavera, que iluminas las horas castigadas por el silencio, solo adoptas en tu personalidad máscaras de risas y encantos. {no le cuentes a nadie amigo piedra, es un secreto}
a voces, por que este muro habla.
el tres es el número de la vida. [de la buena vida]
uno, dos, tres.
Hasta el nombre lo comparto con tanta gente, puede ser que nunca olvide recordar una canción como por lo menos diez y seis veces, caminando sobre la parca de la vieja loca de la esquina, fumando con mi vecina, pero no la miro, ni la hablo, ni siquiera la miro y ni la hablo pero me río, me fumo un cigarrillo con ella, es misteriosa, me di cuenta hace dos meses y medio cuando por casualidad chocamos la única mirada que podría existir entre ambas, supe que era ella, la chica de ojos infinitos.
Quizás una amiga de la infancia, hace 4 años que no hablamos ni una sola palabra, no creo que haya soñado con ella, pero la recuerdo como un olvido más.
Y me encuentro situada en el mismo lugar que te invoque con un grito callando mi boca. Eres tú. No me digas nunca más que el amor esta de mi parte, no quiero saber de esas cartas con muchas figuras y mensajes extraños, no estoy en mi lugar, yo como tantas veces guardo un secreto destinado a un compromiso con la muda, la vieja y tonta muda que me habla cuando no hay nadie que pueda oírla, claro…. Es muda.
Pero conmigo no, no porque sabe cómo callarme, y te aprovechas de mi nobleza jajajaja, te robas mis palabras, me dejas a mí como la mima, legendaria claro, oh como te recuerdo Mimomito, no me olvido de aquella vez que me llamaste Mimomita. Y me callaste la boca con un suspiro.
Nos vestíamos de negro para rondar las calles con la luna de adorno.
Cantábamos las canciones más silenciosas y nos quedábamos en las risotadas. Me decías eres tú mi mujer, y yo solo me reía en tu cara, no hables bobadas Mimomito, juro no decirle a nadie que eres tú el que escribe tanta palabrería junta.
Y así fue como tú al igual que mi vecina pasaron a los recuerdos olvidados. Hoy no es diferente, hay muchas personas que son más que un recuerdo, algo sepultado, algo muerto, a veces pienso en resucitar a esos personajes, pero quizás sea mejor suicidarme y no decir ni una palabra más. Soy la estúpida, soy la imbécil, y puedo entender por qué razón no estoy de tu lado, quiero ver crecer esa mariposa en tu cuello, quiero ver esa plantita chiquitita en tu jardín multicolor, quiero olvidarte de una vez por todas, ya no quiero ser.