Al final estoy sola y sola estoy siempre al final.
Pienso en seguir algún tipo de tratamiento, pero me arrepiento.
tengo dos secretos, que guardo como esqueletos
juego tres veces al día, para olvidar la monotonía
cada vez que estoy sola, siento que tomo una pistola
y me pego un tiro en la cien, para no seguir en el tren
ese mismo que me lleva al infierno, en donde te veo más tierno
tomo unas gotas de veneno, para ver si funciona el desenfreno.
tengo una señal auditiva
y voy llegando escondida
buscando en la cortina
algo que jamás podría darme la gallina.
Tengo malos pensamientos,
tengo malas decisiones,
tengo malos amigos y malos amores.
Soy una mujer extraña,
pero tengo esa normalidad que necesito para escabullirme como araña,
tengo manos de anciana y mente pervertida por la mañana,
me gusta mucho tu cuerpo y besar de a poco cada parte de el.
me hice adicta a llorar, y me hice adicta a odiar.
a odiar tus palabras
a odiar tus miradas
a odiar tus manos y a odiar tu piel
a pedirle al cielo una respuesta,
a pedirle que te lleve sin darme cuenta
a saber porque te amo cuando despierto
y porque te odio cuando me duermo.
tengo muchas razones para estar loca, una de ellas es ser yo, otra es tomar mi nombre y transformarlo en mucho más que siete palabras, tengo una mentalidad atrofiada y por más que quiera volar, sólo puedo flotar, porque no llego más allá, me quedo estancada en el mismo lugar, pero en el aire, en la tierra jamas, la tierra está seca y tengo mucha humedad.
Otras veces sólo soy normal, tiro las palabras como pensamientos asesinos, voy declarando la guerra a todos los que estén en mi camino, no tengo corazón ni tengo sentimiento, a la hora de hacer mal, puedo ser la primera en intentar matar, no pienso las cosas dos veces, las pienso una y la otra sólo no existe en mi vida.
Tengo serios problemas de personalidad,
a veces me siento bien y otras simplemente no sé como estar.
Tengo un montón de problemas mentales, no puedo ser una real imagen de lo que mi cerebro refleja al ser usado como bala abortada buscando la muerte de aquella mujer despechada.
Tengo también una última palabra.
Soy dañina, me gusta hacer pagar lo impagable.
Estás seguro de saber quién soy?
Me da miedo saber quién soy,
pero tengo la seguridad absoluta de que contigo mi cuerpo se vuelve tuyo,
y yo ya no existo,
ella no existe y se va lejos,
y se oculta en un beso, y se mantiene sin reflejo.
Ahora tú tienes el control, mientras ella sigue sola esperando en el balcón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario