
y uno quisiera rozarse a las paredes como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariar algo que duerme.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariar algo que duerme.
2 comentarios:
A veces . . .
Buen dia señorita violeta de mares
Buen día señor olvido....
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