me pondré la mano en la cabeza, la otra en el corazón
quizás cubra mis ojos, no creo, pero me gustaría. un poco de sal en las heridas, una canción es la medida, para cuantos no es extraño sentir que cambiamos la piel y el equilibrio de las cosas, luego avanzamos, vemos el horizonte, luego buscamos entre los rayos esas manos, y nos señalan el camino, el más adecuado quizás. cuando te miro cámara lenta.
este silencio contemplativo, y pérsigo..... los diferentes caminos.
todo pasa, todo pasa, como el agua de esa fuente, llena de mentira, enjaulada en vocablos desavenidos entre la gente. quisiera estar atada a la realidad, pisar, caminar en una dirección correcta, saltar y reír, llorar, por que siempre llorar, pero muy cerca del murmullo, endurecidos, sordos, llanto sordos que sobrepasan los sentidos, y vienes tú con sabor a vainilla, con sabor a olvido.
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