martes, 19 de enero de 2010

La gran Mentira~

Tenia algunos años de niñez, conocí un mundo diferente al mío; personas diferentes a mi, subí hasta el cielo y lo abrace, le dije que lo quería, que era mi amigo.
Camine lentamente por la nubes; era un camino perfecto. Hasta que de pronto anocheció y vi a la luna, era grande y majestuosa. Resplandecientemente me hablo y yo asentí:
-Hola Luna, le dije, eres muy grande ¿Quieres ser mi amiga?
Y ella me respondió con voz fuerte:
-Claro que si, hoy se inicia nuestra amistad. Pero cuidado, no todo es libre en este lugar.
Luego de eso, seguí por el camino de Nubes, y de pronto sentí muy blando, sentí que me iba a caer, estaba tirada en una nube diferente, un tanto herida, un tanto triste. Me levante y le dije: -¡Hola! ¿Qué te sucede? Y Nube me respondió: -Nada, no te preocupes, sigue tu camino, y me sonrió.
Yo quede sorprendida por aquella nube, era muy hermosa, era muy dulce y blandita, pero tenía un tono de voz muy triste, y estaba cansada.
Cuando seguí el camino, me quede pensando por un momento y me dije:
¿Quizás yo pueda ayudarla?
Y no pensé ni un minuto más, y volví donde esa Nube.
Hola de nuevo, le dije: - ¿Sabes? Quizás yo pueda ayudarte, y le di una sonrisa leve, pero dulce. Me miro fijamente a los ojos -No creo que puedas ayudarme, me respondió. Es mejor que te marches, pronto será de noche y no podrás llegar a tu destino.
Me quede pensando y le dije: -aún falta mucho para que sea de noche, la luna reposa en su lecho ¿Qué problema hay? déjame ayudarte; puedes descansar en mí, si quieres puedo contarte algunas historias, soy cuentista
¿Te gustan los cuentos?
–Si mucho, me respondió y volvió a sonreír. En ese momento sentí que si podía ayudar en algo, que podía descansar un momento en mi.

Pasaron las horas, los días, los meses; y Nube y yo seguíamos hablando de historias, planetas fantásticos y flores violetas. Disfrutábamos en compañía.
Pero llegaba la noche, y yo tenia que escapar hacia otro lugar, y Nube, se volvía esponjosamente de nervios.

Un día, meditando en las noches sin Nube, llegue a la conclusión de que Luna la inmovilizaba, y no la dejaba volar.
Luna era dueña de todas las nubes, y de Mi Nube también, pero Luna quería todo, incluso hasta el Cielo, mi gran amigo Cielo, poseía todo lo que quería, hasta mi nueva y linda Nube.
Comprendí que era yo la que había llegado tarde, nunca me perteneció la Nube, no era mía, a pesar de que todos los días Nube me hacia sentir segura de esto; No me pertenecía. Luna era dueña de todo, del Cielo, de la Nube; y comprendí que no era un ser humano, era el Viento, y no pisaba, no caminaba, yo soplaba, y sople por mucho tiempo, sople frío, calido y tibio, soplaba siempre.

No era yo verdaderamente, era el viento en mí, me convertí en Viento, cuando ame totalmente a Nube, cuando me enamoré de aquella esponjosa Nube. Y hoy perdí toda esperanza de recuperar a Nube, desperté del sueño, deje de ser Viento, Nube se fue con Luna, y yo no pude hacer nada.

Era yo la que había llegado tarde.

Ya no soy el Viento ni soplo ni existo, morí el día en que descubrí la gran mentira.






PU - DRE - TE.



chaito mentirosx.

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