Tenia algunos años de niñez, conocí un mundo diferente al mío; personas diferentes a mi, subí hasta el cielo y lo abrace, le dije que lo quería, que era mi amigo.
Camine lentamente por la nubes; era un camino perfecto. Hasta que de pronto anocheció y vi a la luna, era grande y majestuosa. Resplandecientemente me hablo y yo asentí:
-Hola Luna, le dije, eres muy grande ¿Quieres ser mi amiga?
Y ella me respondió con voz fuerte:
-Claro que si, hoy se inicia nuestra amistad. Pero cuidado, no todo es libre en este lugar.
Luego de eso, seguí por el camino de Nubes, y de pronto sentí muy blando, sentí que me iba a caer, estaba tirada en una nube diferente, un tanto herida, un tanto triste. Me levante y le dije: -¡Hola! ¿Qué te sucede? Y Nube me respondió: -Nada, no te preocupes, sigue tu camino, y me sonrió.
Yo quede sorprendida por aquella nube, era muy hermosa, era muy dulce y blandita, pero tenía un tono de voz muy triste, y estaba cansada.
Cuando seguí el camino, me quede pensando por un momento y me dije:
¿Quizás yo pueda ayudarla?
Y no pensé ni un minuto más, y volví donde esa Nube.
Hola de nuevo, le dije: - ¿Sabes? Quizás yo pueda ayudarte, y le di una sonrisa leve, pero dulce. Me miro fijamente a los ojos -No creo que puedas ayudarme, me respondió. Es mejor que te marches, pronto será de noche y no podrás llegar a tu destino.
Me quede pensando y le dije: -aún falta mucho para que sea de noche, la luna reposa en su lecho ¿Qué problema hay? déjame ayudarte; puedes descansar en mí, si quieres puedo contarte algunas historias, soy cuentista
¿Te gustan los cuentos?
–Si mucho, me respondió y volvió a sonreír. En ese momento sentí que si podía ayudar en algo, que podía descansar un momento en mi.
Pasaron las horas, los días, los meses; y Nube y yo seguíamos hablando de historias, planetas fantásticos y flores violetas. Disfrutábamos en compañía.
Pero llegaba la noche, y yo tenia que escapar hacia otro lugar, y Nube, se volvía esponjosamente de nervios.
Un día, meditando en las noches sin Nube, llegue a la conclusión de que Luna la inmovilizaba, y no la dejaba volar.
Luna era dueña de todas las nubes, y de Mi Nube también, pero Luna quería todo, incluso hasta el Cielo, mi gran amigo Cielo, poseía todo lo que quería, hasta mi nueva y linda Nube.
Comprendí que era yo la que había llegado tarde, nunca me perteneció la Nube, no era mía, a pesar de que todos los días Nube me hacia sentir segura de esto; No me pertenecía. Luna era dueña de todo, del Cielo, de la Nube; y comprendí que no era un ser humano, era el Viento, y no pisaba, no caminaba, yo soplaba, y sople por mucho tiempo, sople frío, calido y tibio, soplaba siempre.
No era yo verdaderamente, era el viento en mí, me convertí en Viento, cuando ame totalmente a Nube, cuando me enamoré de aquella esponjosa Nube. Y hoy perdí toda esperanza de recuperar a Nube, desperté del sueño, deje de ser Viento, Nube se fue con Luna, y yo no pude hacer nada.
Era yo la que había llegado tarde.
Ya no soy el Viento ni soplo ni existo, morí el día en que descubrí la gran mentira.
Camine lentamente por la nubes; era un camino perfecto. Hasta que de pronto anocheció y vi a la luna, era grande y majestuosa. Resplandecientemente me hablo y yo asentí:
-Hola Luna, le dije, eres muy grande ¿Quieres ser mi amiga?
Y ella me respondió con voz fuerte:
-Claro que si, hoy se inicia nuestra amistad. Pero cuidado, no todo es libre en este lugar.
Luego de eso, seguí por el camino de Nubes, y de pronto sentí muy blando, sentí que me iba a caer, estaba tirada en una nube diferente, un tanto herida, un tanto triste. Me levante y le dije: -¡Hola! ¿Qué te sucede? Y Nube me respondió: -Nada, no te preocupes, sigue tu camino, y me sonrió.
Yo quede sorprendida por aquella nube, era muy hermosa, era muy dulce y blandita, pero tenía un tono de voz muy triste, y estaba cansada.
Cuando seguí el camino, me quede pensando por un momento y me dije:
¿Quizás yo pueda ayudarla?
Y no pensé ni un minuto más, y volví donde esa Nube.
Hola de nuevo, le dije: - ¿Sabes? Quizás yo pueda ayudarte, y le di una sonrisa leve, pero dulce. Me miro fijamente a los ojos -No creo que puedas ayudarme, me respondió. Es mejor que te marches, pronto será de noche y no podrás llegar a tu destino.
Me quede pensando y le dije: -aún falta mucho para que sea de noche, la luna reposa en su lecho ¿Qué problema hay? déjame ayudarte; puedes descansar en mí, si quieres puedo contarte algunas historias, soy cuentista
¿Te gustan los cuentos?
–Si mucho, me respondió y volvió a sonreír. En ese momento sentí que si podía ayudar en algo, que podía descansar un momento en mi.
Pasaron las horas, los días, los meses; y Nube y yo seguíamos hablando de historias, planetas fantásticos y flores violetas. Disfrutábamos en compañía.
Pero llegaba la noche, y yo tenia que escapar hacia otro lugar, y Nube, se volvía esponjosamente de nervios.
Un día, meditando en las noches sin Nube, llegue a la conclusión de que Luna la inmovilizaba, y no la dejaba volar.
Luna era dueña de todas las nubes, y de Mi Nube también, pero Luna quería todo, incluso hasta el Cielo, mi gran amigo Cielo, poseía todo lo que quería, hasta mi nueva y linda Nube.
Comprendí que era yo la que había llegado tarde, nunca me perteneció la Nube, no era mía, a pesar de que todos los días Nube me hacia sentir segura de esto; No me pertenecía. Luna era dueña de todo, del Cielo, de la Nube; y comprendí que no era un ser humano, era el Viento, y no pisaba, no caminaba, yo soplaba, y sople por mucho tiempo, sople frío, calido y tibio, soplaba siempre.
No era yo verdaderamente, era el viento en mí, me convertí en Viento, cuando ame totalmente a Nube, cuando me enamoré de aquella esponjosa Nube. Y hoy perdí toda esperanza de recuperar a Nube, desperté del sueño, deje de ser Viento, Nube se fue con Luna, y yo no pude hacer nada.
Era yo la que había llegado tarde.
Ya no soy el Viento ni soplo ni existo, morí el día en que descubrí la gran mentira.

PU - DRE - TE.
chaito mentirosx.
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